Escuelas de
pensamiento
Según la
escuela de pensamiento “cibliste” (que se atiene al
idioma de destino), es necesario privilegiar la
exactitud de los propósitos a desventaja del estilo.
Para que pase el mensaje, a veces la traducción tendrá
que remplazar los elementos culturales del idioma de
origen con ejemplos equivalentes, pero más conocidos por
los lectores del idioma de destino. El aspecto más
importante es el sentido del mensaje que el autor
intenta trasmitir. El traductor tiene que transmitir
este mensaje al lector del idioma de destino de modo
idiomático y natural, quedando fiel al lenguaje, al
registro y al tono utilizados por el autor en su idioma
de origen. Según la escuela de pensamiento “sourciére” (que
se atiene al idioma de origen), el traductor tiene la
responsabilidad de quedarse fiel a la forma del texto
originario. El traductor tendrá que reproducir todos los
elementos estilísticos originarios, utilizar el mismo
tono, dejar todos los elementos culturales inalterados
y, en los casos más extremos, obligar el idioma de
destino a tomar la forma dictada por el texto de origen.
El traductor “sourcière” tendrá que evitar traicionar el
vehículo empleado por el autor y intentará restituir el
sentido del mensaje lo mejor que pueda.
Dificultades
propias de los dominios de especialización
Para realizar
traducciones pragmáticas útiles, es necesario dominar la
terminología y saber utilizar las palabras adecuadas.
Una traducción que no refleja el uso corriente y la
evolución del lenguaje especialístico no sería capaz de
despertar el interés en los lectores, del mismo modo que
ya no escribimos como se escribía en 1750. Algunos
campos, como la informática, evolucionan a una tal
velocidad que la terminología especialística del idioma
de destino (por ejemplo el español) no llega a
enriquecerse al mismo ritmo del idioma de origen (por
ejemplo el inglés). En esta situación, el traductor
puede enfrentarse a una falta de equivalentes en español,
así que nace la necesidad de crear un neologismo, varios
neologismos más o menos equivalentes o, in alternativa,
puede utilizar el término originario (por ejemplo
computer, mouse, monitor, hard disk, ecc). La traducción
de programas (que comporta dos fases distintas, l'internacionalización
y la regionalización) es un proceso que se aleja de la
simple traducción textual.
Los problemas
de la doble traducción
Una dificultad
bien conocida por los traductores, y a menudo ignorada
por los demás, es que a veces el texto por traducir ya
es una traducción, no necesariamente fiel, y que hace
falta superar para remontar al texto originario.
El ejemplo más
clásico son los Evangelios, porqué los más antiguos
manuscritos conocidos están escritos en griego antiguo,
mientras que las ideas estaban originariamente expresas
en arameo. Dado que los originales en este idioma han
desaparecido, si nunca han existido, no podemos
confrontarlos, y esto ha causado un sin fin de
desacuerdos entre los eruditos. Hoy en día, el fenómeno
es aún mayor y se presenta bajo diferentes formas. En
primer lugar hay el uso consciente de una lengua puente;
si hay que traducir en griego moderno un texto escrito
en estonio, es difícil encontrar un traductor que
conozca perfectamente los dos idiomas y el tema tratado.
Generalmente el traductor empezará desde una traducción
en inglés. La imprecisión de este idioma puede crear
dificultades, como hace notar Claude Piron que tuvo que
verificar la traducción de la siguiente frase en francés:
|
“He could
not agree with the amendments to the draft resolution
proposed by the delegation of India”. El primer
traductor no podía saber si “proposed” se refería a
“amendments” o a “resolution” y optó por la solución
equivocada. Claude Piron, que tenía entre las manos el
informe completo, pudo corregir el error. Creyendo que
el inglés pueda ser un idioma “internacional” esto pasa
a menudo, siempre ha sido utilizado como puente,
pensando facilitar las cosas. Por ejemplo, si una
empresa española necesitara escribir a una empresa
italiana, la manera más simple sería escribir todo en
español y luego pasarlo a una secretaria para que lo
rindiera más claro posible antes de enviarlo. El
destinatario recurriría luego a un traductor
español-italiano y recibiría así un documento lo más
cercano posible al original. Mientras que en la práctica,
el responsable español consideraría más oportuno pedirle
a una secretaria “bilingüe” de traducirlo al inglés,
traducción que podría tener imperfecciones. Es posible
que el destinatario no comprenda aquel tipo de inglés y
sea obligado a recurrir a un traductor inglés-italiano,
que podría tener más dificultades con esta traducción
respeto al texto originario en español. Una situación
análoga se presenta cuando una sociedad internacional
dispone de un texto en español y de su traducción al
inglés y necesita una traducción al francés. Casi
automáticamente se enviará al traductor la versión en
inglés, que con toda probabilidad dará más problemas que
el texto originario, que casi nunca se adjunta.
Críticas de la
traducción
Para obtener
una traducción “inteligente”, conviene olvidar no sólo
los conocimientos adquiridos en la escuela o en la
universidad, sino también las normas de los correctores.
Algunos quieren que una versión de latino “sepa” a
latino, entonces prefieren “una gladio de bronce”,
mientras otros prefieren “una espada de bronce”. Esto
muestra la diferencia entre una traducción escolástica y
una traducción profesional. Los profesores por lo menos
están de acuerdo en un principio: “ Si una frase es
ambigua, también la traducción tiene que serla”. Pero en
el caso de “his secretary” o “her secretary”, ¿cuál
traductor no trataría de entender si se refiriera a un
secretario o a una secretaria? Traducir, entonces, a
menudo significa elegir.
Existe otra
crítica, más difícil de debatir, que nace de una frase
italiana que tiene una formulación bastante vigorosa:
“Traduttore, Traditore” (Traductor, Traidor).
Ésta crítica
sostiene que cada traductor traiciona el autor, su texto
y su estilo, por culpa de sus elecciones.
¿ Qué hay que
sacrificar entre la brevedad y la claridad si en el
texto originario la fórmula es breve y eficaz pero
imposible de traducir con tan pocas palabras y con un
sentido tan preciso?
El traductor
Pierre Leyris contesta a esta crítica afirmando que
“Traducir, es tener la honestidad de atenerse a una
imperfección alusiva”.
(Fuente:Wikipedia)
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